El cierre de CNN+ ha motivado muchas opiniones y no me resisto a guardarme la mía. En ocasiones como ésta es cuando más echo de menos aquellas tertulias universitarias a al calor de un café. Pero no quiero evadirme de la realidad pues es de esto de lo que pretendo escribir.
Un canal temático de noticias, ejemplo y emblema de un periodismo de calidad, riguroso y creador de opinión, da paso a una ventana para mostrar un reality de irrealidad sobreactuada en el que se aprecia y valora la vagueza, la extravagancia y el absurdo. Realidad por telerrealidad, que levanta el viejo debate de si los medios de comunicación ofrecen lo que demanda la audiencia o es la audiencia la que traga con lo que ponga el medio anteponiendo sus intereses económicos a su obligación de servicio público –deber de todos los medios sean de titularidad pública o privada-. Cierto es que los índices de audiencia de un canal de noticias no se pueden comparar al concurso de moda, claro que tampoco se puede comparar el perfil de uno y otro target comunicativo, con todos mis respetos a unos y otros.
El finiquito de CNN+ es la punta de un iceberg que en su parte oculta esconde despidos de periodistas y cierres de periódicos, emisoras de radio y canales de televisión. Consecuencias de un descenso considerable de ventas de prensa y de consumo general de medios informativos, sea cual sea su formato. Y ante esto me pregunto, ¿realmente, la ciudadanía de este país demanda un canal 24 horas de telerrealidad? Puede que sea para evadirse de la realidad pura y dura, precisamente, la que ofrece un canal de información. Porque, como dice un buen amigo, parece que hemos alcanzado un grado de nihilismo en el que todo nos resbala y preferimos pasar de largo y no ahondar demasiado en una cruda realidad marcada por paro, crisis, violencia y enfrentamientos políticos que no terminan por conducir a ningún sitio.
Lo que si parece evidente es que la pérdida de un medio de comunicación del prestigio del ex canal de Prisa supone una merma a la calidad democrática de España. Porque la información es poder y la ciudadanía, cada vez, dispone de menos. Así aguantamos lo que nos echen, aunque sea una veintena de individuos cuya mayor aspiración es alcanzar la fama por hacer edredoning. Todo, para hacer como que no vemos lo que tenemos ante nuestras narices.
En Buenos Aires, nos convertimos en su sombra, del hotel al teatro, del teatro a la Embajada y de la Embajada al café, y otra vez a empezar. Un febrero veraniego en la capital porteña fue excusa para que aquella familia gitana nos acogiera como parte de un equipo artístico que por encima de todo, era familia. El Popo, Enrique Junior, Soleá, Bandolero, Cerreduela, y otros que se escapan de mi memoria nostálgica. Después vendría San Lorenzo del Escorial, Fuentevaqueros, Córdoba o Alcalá la Real, lugares donde nuestro periplo nos mantuvo a su vera, aprendiendo a escuchar y a sentir lo que más amaba uno de los grandes, su música.
Aunque a decir verdad, para siempre quedará en mi alma aquella tarde porteña de bochorno argentino en la Avenida de Mayo. Omega embrujó la atmósfera y por un momento, el charco se secó para unir pueblos de allá y acá con los versos de Lorca, el rock de Lagartija Nick y el cante del Maestro. Antesala de un Chiquilin de Bachín que fusionó para siempre el tango de Horacio Ferrer y el cante jondo.

(aunque hay Hermandades que organizan sus desfiles procesionales en menos espacio), la Carrera de Jesús y los Cantones se desbordarán de devotos, y con el paso de los años, se impondrá la calidez de este rincón a la magestuosidad de la plaza de Santa María. Estoy convencido de que será así. No hay más que comprobar el peregrinar diario de personas para conocer el resultado de una restauración que todo Jaén siente como suya. Porque más que un inmueble o una iglesia, se ha restaurado una pequeña historia de la ciudad. Jesús de los Descalzos volverá a casa antes de Navidad para quedarse. Para recordarnos que allí comenzó a finales del siglo XVI una devoción popular que pasó de generación en generación y que fraguó leyendas y milagros en torno a un Nazareno. El Señor de Jaén. 

Con un presupuesto escaso, Localia Jaén se ha caracterizado a lo largo de este tiempo por ser una televisión joven y fresca, descarada en su estilo y profesional en su contenido. La imaginación y la creatividad suplían la falta de dinero, y la dedicación de sus trabajadores hacía el resto. Jornadas intempestivas para que todo saliera, y bien. ‘Esto es lo que hay’, era el nombre del magazine y la expresión más común en las instalaciones del Ejército Español. En este periodo han pasado grandes profesionales y mejores personas por Localia Jaén. Un banco de pruebas en el que había que hacer de todo y del que se salía más que preparado para afrontar otros retos. Muchos así lo hicimos, con mejor o peor suerte.
Hacienda somos todos y la Agencia Tributaria, aunque lenta en su funcionamiento, ha dirigido su maquinaria al mundo cofrade. Primero fueron Sevilla y Córdoba, y después, la investigación ha llegado a otras hermandades de Andalucía. En Jaén, la Borriquilla, la Santa Cena, el Perdón y la Amargura han recibido una carta para que presenten sus facturas, recibos y libros de contabilidad. 

