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Periodistas, gobernantes y medios de comunicación públicos

Miércoles, 8 de Agosto de 2012

Se ha generado calentito debate en la profesión periodística sobre las depuraciones que se están llevando a cabo en RTVE. Hay dos versiones entre mis colegas: quienes consideran un atropello que larguen del tirón a profesionales como Ana Pastor, Alicia García Montano, Juan José Lucas, Toni Garrido, Pepa Fernández, Xabier Fortes, Fran Llorente… y quienes opinan que son estrellas que ganan bastante dinero y que no hay por qué tenerles lástima, tal como está el sector, con despidos por doquier. Como suele ocurrir, ambas versiones entiendo que tienen parte de razón. ¿Mi postura? Que es inconcebible que los periodistas de los medios de comunicación públicos estén al albur del partido en el gobierno; cambia el partido, cambian los responsables del medio público, y cambian los periodistas que suelen dar la cara durante el período anterior. Tan poco honesto es el gobernante de turno que purga al medio de comunicación público para colocar a periodistas afines, como el periodista que se presta al juego del gobernante arrimándose a buen árbol para tener mejor cobijo. Así no llegamos a ninguna parte porque cae por los suelos la credibilidad, no sólo de la política, sino, lo que más me preocupa personalmente, también del periodismo.

Políticos y periodistas

Sábado, 30 de Julio de 2011

          Políticos y periodistas suelen tener la tentación de vivir enzarzados en sus respectivos mundos, alejados y apartados del planeta pueblo. Ocurre que estrellas del universo periodístico dejan de ser informadores para ser sólo opinantes que camuflan bajo el traje de información lo que sólo es opinión, habitualmente viciada hacia una determinada ideología. Causa daño el tertuliano que habla sobre lo divino y lo humano con un barniz ideológico arraigado en sus tuétanos, y que tanto le condiciona. Ante tal situación me quedo con que periodista es el que cuenta los hechos enmarcados en su contexto, sin  la pesada carga partidista tan querida en determinados medios de comunicación.
          Los oráculos del periodismo a veces se arrogan la capacidad de designar al político válido y al que no lo es. Claro que para compensar, también determinados políticos se arrogan la capacidad de decir qué es noticia y quién está capacitado para darla correctamente; llegándose al sinsentido de políticos que desprecian al periodista independiente, que además tampoco agrada a quienes mandan en los medios que prefieren profesionales más condescendientes con sus objetivos careados hacia un bando político u otro. Peligroso juego.
          ¡Qué envidia que un médico se califique por su capacidad de sanar y no por su ideología! De acuerdo, la materia con la que trabajan médicos y periodistas es distinta, pero ambas profesiones comparten un objetivo: velar por la salud de la sociedad, física en el caso de los galenos, y democrática en el caso de los plumillas. Haríamos un gran favor a la ciudadanía si dejásemos la salud en manos de los profesionales.

Ejercicios de periodismo

Martes, 12 de Julio de 2011

          Lo peor que le puede pasar a un periodista es que descubran, aunque sólo sea una vez, que ha mentido. Si inventas una historia y no pasa nada, otro día inventarás una nueva.
          Los periodistas están siendo reducidos a meros proveedores de contenidos, como si de cualquier otra mercancía se tratase. Repóngame la estantería de los quesos, cubra los huecos de los vinos vendidos, lleve papel higiénico a la sección hogar….
          Este oficio es para contar historias de otros, no la tuya. Hay periodistas en televisión que en un reportaje salen más ellos que el protagonista. Hay afán por ser famosos y conocidos. El periodista debe trabajar por vocación de servicio, no para conseguir el reconocimiento popular.
          Es necesaria la formación y responsabilidad  para  la elaboración, interpretación y transmisión de los contenidos informativos a la ciudadanía.
          Periodismo es aquello que alguien no quiere que se publique.

Réquiem por los buenos maestros

Lunes, 28 de Marzo de 2011

          He encontrado entre las carpetas perdidas de mi ordenador este suelto que no se si copié, o inspirándome en algún otro escrito redacté yo mismo. El caso es  que me ha parecido digno de reproducir.

          Nos estamos quedando sin maestros referentes del periodismo, esos que por estar tan bregados en el día a día conseguían llegar a una jefatura. Están desapareciendo las cabezas pensantes que alentaban reportajes de investigación y protegían incansables al periodista acosado por los poderes fácticos. La misión de frenar al poderoso, función loable y necesaria, se esfuma. Ahora muy pocos periodistas arriesgan ante el poder político o económico porque saben que su jefe no les respaldará. Proponer temas espinosos o políticamente incorrectos e indagar en ellos cada día es más difícil.

          Se les echa de menos.

El tratamiento de un crimen

Jueves, 24 de Marzo de 2011

          Los periodistas a veces manejamos información delicada que hay que tratar con prudencia. En el último, trágico y doloroso, suceso del que me he visto obligado a informar, el crimen machista de Torredelcampo, he vuelto a vivir la distinta vara de medir que tenemos los que nos consideramos periodistas. En el lugar de los hechos comprobé como entraban a trapo, como elefante en cacharrería, periodistas y operadores de cámara escudriñando en todo lo posible, preguntando a quien se ponía por delante y metiendo objetivo y micrófono aquí y allá. En estos casos, como digo, los periodistas disponemos de información que no es ni oportuno ni conveniente publicar, pero esa mínima  y voluntaria deontología profesional no todos la respetan. Por eso vemos, escuchamos y leemos datos escabrosos, y por eso en éste, como en otros casos, quienes no queremos andar esos derroteros nos encontramos con el rechazo de las fuentes informativas a hablar con los periodistas, no quieren hacer declaraciones ni agentes de las fuerzas de seguridad, ni autoridades políticas, ni por supuesto los familiares. Todos temen el mal uso que se pueda hacer de los detalles que se nos ofrece sobre un crimen en el que es fácil dejarse llevar por el morbo. 
          Los perjuicios que causan esos desaprensivos periodistas son fundamentalmente el daño a familiares y amigos de la víctima, y la cerrazón a contar lo que ha ocurrido de las fuentes informativas fiables, y aquí pagamos justos por pecadores.
          Hablando, tras este lamentable suceso de Torredelcampo, con una responsable del Instituto de la Mujer, coincidimos en que es necesario que se reúnan representantes de la Administración y asociaciones relacionados con la violencia machista y representantes de los medios de comunicación y del colectivo de periodistas y acordar un mínimo código ético para elaborar informaciones de este tipo, diciendo qué se debe y qué no se debe hacer. No es censura. Es deontología profesional.