Se ha generado calentito debate en la profesión periodística sobre las depuraciones que se están llevando a cabo en RTVE. Hay dos versiones entre mis colegas: quienes consideran un atropello que larguen del tirón a profesionales como Ana Pastor, Alicia García Montano, Juan José Lucas, Toni Garrido, Pepa Fernández, Xabier Fortes, Fran Llorente… y quienes opinan que son estrellas que ganan bastante dinero y que no hay por qué tenerles lástima, tal como está el sector, con despidos por doquier. Como suele ocurrir, ambas versiones entiendo que tienen parte de razón. ¿Mi postura? Que es inconcebible que los periodistas de los medios de comunicación públicos estén al albur del partido en el gobierno; cambia el partido, cambian los responsables del medio público, y cambian los periodistas que suelen dar la cara durante el período anterior. Tan poco honesto es el gobernante de turno que purga al medio de comunicación público para colocar a periodistas afines, como el periodista que se presta al juego del gobernante arrimándose a buen árbol para tener mejor cobijo. Así no llegamos a ninguna parte porque cae por los suelos la credibilidad, no sólo de la política, sino, lo que más me preocupa personalmente, también del periodismo.