Golpe a la democracia

La, cada vez mayor distancia, entre gobernantes y gobernados y sus golpes de estado contra la ciudadanía, a menudo queda evidenciada. La crisis, que todo lo puede, justifica un nuevo quebranto a la democracia.
Viví, porque mis compañeros me eligieron su representante, la negociación de un convenio colectivo. Agotadoras jornadas para intentar llegar a acuerdos, reuniones constantes para consensuar una plataforma única, continuos tiras y aflojas con los representantes de la empresa, estudio de múltiples y variadas propuestas de uno y otro lado buscando lo mejor solución para todos… Aquello acabó en un convenio que firmamos quienes negociamos por ambas partes. Fue todo un ejercicio de democracia y responsabilidad que ahora se cargan de un plumazo quienes gobiernan. Con los recortes a funcionarios y empleados públicos cercenan el derecho a la negociación, un derecho que ejercimos democráticamente y que ellos se pasan por el forro, imponiendo unos recortes en las condiciones laborales con la excusa de la sacrosanta crisis. Como si ese golpe bajo al Estado de derecho fuese la solución de todos los males. Siguen avanzando en el desencanto: ¿para qué sirvió el esfuerzo negociador y el acuerdo de un convenio colectivo? Pues eso: absolutamente para nada.

Etiquetas: , , , ,

3 comentarios para “Golpe a la democracia”

  1. Carlos dice:

    Juan,
    estamos necesitados de más gente comprometida y honesta como tú. Pero cada vez hay menos. Un abrazo y salud.

  2. Armenteros dice:

    Sin duda amigo Carlos, cada vez más, necesitamos gente comprometida y honesta, aunque no sean como yo, porque los desencantos y la edad te van llevando a posiciones de retaguardia, donde temo que terminemos todos, en detrimento de la vanguardia. De momento es lo que hay.

  3. cecilio dice:

    Me atrevo a plantear que quizas lo que ocurre es que le dedicamos más tiempo a “cortejar” a los sinvergüenzas que a los que diariamente tratan de que la sociedad avance. A estos últimos es como si diésemos por hecho que su labor es un “maná” que se nos suministra, sin más. A los primeros es como una especie de castigo con el que debemos de “cargar” y por ello los respaldamos con nuestro silencio (*)

    Joder que montón de “referencias religiosas” (con musica del “hijo” de Julio Iglesias) me han salido.

    (*) no sé porqué me acordaba, cuando escribia esto, de un tal Lanzas de Carnicas Molinas. ¿Recuerdas Juan?.

    Un abrazo

Deja un comentario