Rebelión en la granja

Mi última lectura, Rebelión en la granja de George Orwell, confirma la vigencia de la buena literatura que sobrevive al paso del tiempo. No ha perdido actualidad el texto de Orwell quien, con lenguaje ameno, expone a través de los animales sublevados las nefastas consecuencias del pensamiento único, los privilegios de la clase dominante, los abusos de poder, la manipulación de la información, la historia y la memoria, y la corrupción de quienes ostentan el mando y toman decisiones que afectan a la comunidad. Vamos como si describiese ciertos gobiernos actuales de países, algunos de ellos demasiado cercanos.
Me quedo con una perla del libro, uno de los mandamientos escrito en el muro de la granja por la casta dominante, los cerdos:

“Todos los animales son iguales,
pero algunos animales
son más iguales que otros”

Etiquetas: ,

4 comentarios para “Rebelión en la granja”

  1. Concha Araújo dice:

    Si Orwell supiera que el siglo XXI ha corregido y aumentado las vilezas que el denunció… Estoy de acuerdo contigo, Juanito, la buena literatura sobrevive al paso del tiempo. Lo terrible es que los villanos también. Nada más exacto que el Gran Hermano. Orwell se quedó corto para la infamia que ese ingenio de vigilancia ha creado en la era tecnológica.
    Yo estoy leyendo El Quijote… Por si aprendo a desfacer entuertos. Ja, ja, ja

  2. Armenteros dice:

    No se si aprenderás a desfacer entuertos, Concha, pero seguro que aprecias las lecciones de honestidad de ese loco maravilloso.

  3. Josefina Armenteros dice:

    A mi tb me gustó este libro, no tiene desperdicio, cada capítulo es una realidad que ha pasado siempre y pasará. ¿Irá en los genes del ser humano la ambición, la corrupción cuando alcanza un elevado nivel de poder ?

  4. Armenteros dice:

    No se si irá en los genes, pero lo cierto es que siglos de experiencia vienen demostrando que quienes ostentan el poder caen en políticas que no son precisamente solidarias, justas y ejemplarizantes; aunque supongo que hay escasas y honrosas excepciones.

Deja un comentario