Esta semana he roto el cascarón de huevo de mi pueblo y he salido. Llevaba tiempo sin hacerlo. He viajado a Sevilla y he participado, aportando mi granito de arena, en la defensa de dos instituciones en las que sigo creyendo, a pesar de los pesares: el periodismo y los medios de comunicación públicos.
Asistí en el Parlamento a la creación del Colegio de Periodistas de Andalucía. Entre mis colegas hay tres actitudes. La negativa: no va a servir para nada. La escéptica: vamos a ver si sirve para algo. Y la esperanzada: será útil en la medida en que los periodistas queramos que lo sea. A esta última me apunto porque quiero creer que el periodismo es un servicio necesario para la ciudadanía y quienes lo ejercemos tenemos la obligación de defenderlo y de hacerlo digno.
Mi otra aportación ha sido en defensa de las radiotelevisiones autonómicas públicas, una oportunidad que me brindó Paco Lobatón, quien me invitó a su espacio de debate en el programa La Ventana de la Ser. Allí defendí la necesidad de las autonómicas como un servicio público esencial, porque si nadie cuestiona la sanidad y la educación, también hay quienes apostamos por el derecho a la información, la libertad y la democracia, y a eso deben contribuir las autonómicas. Se puede criticar la gestión de alguna o de todas ellas, pero nunca poner en duda el modelo que se ha constatado acertado.
Terminé mi periplo participando en una asamblea de Canal Sur de la sección sindical de la Confederación General del Trabajo (CGT). El aspecto laboral de las autonómicas no es cuestión menor. En la andaluza estamos casi 1.700 trabajadores, y otros tantos en las productoras que prestan sus servicios a esta televisión autonómica. La preocupación entre los empleados es lógica, dado los tiempos que corren. Una de las propuestas más interesantes de la asamblea de CGT fue elaborar un modelo de radiotelevisión pública autonómica. Las aportaciones de quienes tantos años llevamos trabajado en una radiotelevisión autonómica parecen pertinentes para seguir defendiéndola.
Archivo de Enero de 2012
Periodismo y medios públicos
Domingo, 29 de Enero de 2012El sexo de los dinosaurios
Domingo, 15 de Enero de 2012Siempre me ha llamado la atención la obsesión de los prebostes católicos con el sexo. El obispo de Córdoba anima a “huir de la fornicación”. Demetrio Fernández considera que la incitación a la fornicación “es continua” en los medios, el cine, la televisión y las escuelas. Ahora es el obispo de Córdoba que ve fornicación por todos lados y arremete contra ella. Los representantes de la Iglesia católica están muy lejos de la realidad actual, y en cuestiones de sexualidad se han quedado en el pleistoceno. Afortunadamente este tipo de dinosaurios están condenados a la extinción.
Avanzar un poquito más
Domingo, 8 de Enero de 2012 “Si sigues pensando en qué quieres hacer o qué quieres que pase, ni lo harás, ni pasará”, decía el humanista holandés Erasmo de Rotterdam.
Casi coincidiendo con el inicio de año, un poquito antes, me he embarcado en un curso a través del ordenador. El título es sugerente: aprender a contar historias, disfrutando.
Uno de mis mayores descubrimientos es que gozo aprendiendo ciertas cosas, independientemente del resultado que obtenga. En el difícil mundo de la escritura siempre se cumple.
Modestamente creo que algo he debido conseguir porque en los últimos días han coincidido dos jóvenes colegas en alabarme con un: “me gustaría parecerme a ti” o “maestro”. Aunque me sonroja un poco, he decidido decirlo públicamente para intentar demostrarme a mi mismo que algo he avanzado y para seguir pensando que no hay que desesperar, que algún día llegaré a escribir algo interesante para los demás, para mí ya es suficiente con el lema del curso: aprender a contar historias, disfrutando.
Los congelados y los calentitos
Lunes, 2 de Enero de 2012 Empezamos el año tal como estaba previsto: congelando a los de abajo y calentando a los de arriba. Se congela el salario mínimo, el sueldo de los funcionarios y se sube el impuesto de la rentas por el trabajo. A bancos y banqueros se les sigue facilitando dinero a bajo interés, 1%, para que ellos lo presten a un 5% a los estados endeudados. Dinero que permite, por ejemplo, que Rodrigo Rato cobrase el año recién acabado más de dos millones de euros, un poquito más que el salario mínimo congelado.
Para mí que nos están tomando el pelo.
A veces, aplicando un razonamiento simplón, me da por pensar que más que recortes injustos entre los que menos tienen lo que se necesita es un reparto más equitativo de la riqueza. ¡Tonterías que se me ocurren! Pero visto lo visto no es ese el objetivo de quienes nos gobiernan, como tampoco lo era el de quienes nos gobernaron.