Todo acabó en nada

          Me contaba el fiscal de medioambiente de la Audiencia Provincial que estaba encontrando obstáculos para instruir la causa de chalés ilegales en el Megatín. Consideraba que había interferencias políticas encaminadas a que se cerrase el caso, pero  que no le influyeron para terminar con la instrucción, extraer las conclusiones e imputar al alcalde, al dueño de las parcelas y a diez propietarios de viviendas ilegales. Aquel arrojo del fiscal ha quedado en agua de borrajas. El caso se ha archivado.
          Lo que supone un respiro para quienes se tenían que sentar en el banquillo, es un desencanto para quienes creen que la justicia debe actuar. Las viviendas siguen ahí, pero el delito ha desaparecido. Desde que la Guardia Civil, hace seis años, decidió actuar en la sierra de Torredelcampo contra los chalés ilegales imputando a 47 personas, hasta el archivo del caso sin un solo condenado, se han sucedido tres aplazamientos, la muerte del principal inculpado y la redacción de unas nuevas normas que posibilitan legalizar las construcciones donde antes no era posible porque había una cañada real y un espacio protegido. Por el arte de la política, ni cañada, ni valor ecológico serán obstáculo para que lo construido bien construido esté. Llama la atención que un supuesto delito deje de serlo; a pesar de que cuando se cometió lo era, ya no lo es. Con este final es explicable la sensación de inutilidad que tienen los agentes de las fuerzas de seguridad que persiguen ilegalidades, los fiscales que pretenden que quienes delinquen paguen y la sociedad que percibe que algunos delitos quedan impunes.
          Una alegría para los afectados y un desencanto  más  para los ilusos.

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9 comentarios para “Todo acabó en nada”

  1. Raúl dice:

    Una más Juan, otra que demuestra que unos son más iguales ante la ley que otros. En más de una ocasión escuché eso de que Sabalete era intocable. ¿Acabará lo de los EREs igual? Recuerdo ahora una conversación con una persona que intervino directamente en el asunto; no quiero imaginarme la frustración profesional que tendrá. ¡Pena de mundo éste!

    Siempre nos quedará desear la revolución social.

  2. Armenteros dice:

    Luego tratarán, amigo Raúl, de explicar con teorías científicas y sociológicas por qué el personal le da la espalda a la política.

  3. Juana dice:

    No estoy de acuerdo contigo en dos cosas: la primera es el uso que le das al término “ilusos”: parece que los que esperan justicia son ilusos, parece que el que tiene los pies en la tierra es el corrupto, el que hace las normas para luego incumplirlas él mismo, el tramposo,el que traiciona y por eso gana siempre. No, también caminan la tierra, y tienen derechos sobre ella, los que se niegan a trampear, y siempre pierden, y son realistas y su realidad está llena de derrotas y de heridas logradas en las batallas perdidas de antemano. ¡Abajo, abajo todo excepto la derrota! decía Cernuda. La realidad de los “ilusos” es la verdadera, en ella se habita orgulloso, fuerte, sabiendo que lo más importante del ser humano, su dignidad, su integridad, nunca será vencido. Con la otra cosa que no estoy de acuerdo es que el hecho cierto de la derrota legitime la retirada: si el personal le da la espalda a la política, le da la razón a los corruptos. Todo es política; en este fango es donde hay que dar la batalla para transformarlo en verde pradera, aquí es donde nos disponemos a perder con nuestras espadas melladas, aquí tendremos el silencio, la burla, la marginación. Aquí se alcanza la gloria de los anónimos, la corona de espinas de los honestos. ¿Cabalgó don Quijote en vano? ¡Abajo, abajo todo excepto la derrota!

  4. Fernando dice:

    ¡Ah! Otro desencanto más, otra decepción más. Lamentable es que se interponga la política a la justicia y más lamentable aún es que ya empezamos a acostumbrarnos, aunque como dice Juana, hay que dar la batalla en el fango para transformarlo en verde pradera.

    Un abrazo maestro.

  5. Armenteros dice:

    Juana, te entiendo, pero mantengo que el caso Megatín es un palo más para los ilusos; porque iluso, ateniéndonos a su verdadero significado, es el engañado, el seducido, el propenso a ilusionarse, el soñador, como Don Quijote.
    Mantener la ilusión por un mundo más justo, no implica que “los de los pies en la tierra” sean corruptos. Los realistas que siempre pierden, los que quieren cambiar la sociedad con los instrumentos que esta sociedad les da, puede que sean los verdaderos ilusos en el sentido que tú querías darle a mi ilusión. De ello tal vez el mejor ejemplo sea el oxímoron que planteas al ensalzar la derrota como la verdadera victoria. La derrota es derrota, puede ser digna, pero derrota al fin y al cabo como bien saben en nuestro país quienes sufrieron el golpe de estado.
    Dar la espalda a la actual política no es dar la razón a los corruptos sino comprender que con esta política no es posible cumplir nuestros sueños, porque quienes detentan o han detentado el poder, y los ha habido de todos los colores, han acabado apropiándoselo e imponiendo normas en beneficio propio. Por eso no creo en quienes piensan que teniendo el poder pueden cambiar el mundo, más bien pienso que el poder termina cambiándolos, a peor, a ellos mismos. Siento haber escrito tanto, tus argumentos y extensión lo requerían.

  6. Armenteros dice:

    Amigo Fernando, de desencantos están forjados también nuestos sueños, con los que, lo sabes bien, va ser dificil que acaben. Seguimos en la brecha.

  7. Manuel Villar Ortega dice:

    He querido dejar unos días antes de contestar, y sigo sintiendo lo mismo pasado el tiempo, por un lado algo de indignación, por otro, me da que este alcalde mentiroso, concejales enchufados y embusteros, imputados corruptos y prevaricadores, no van a impedir que sigamos pensando lo que pensamos, ¡tenemos razón los que pensamos que el lugar que nos vio nacer, los montes que pisamos, los arroyos que nos cruzan, el paisaje que impregna nuestra retina, y tantas cosas bellas, merecen protección! la merecen por ellas mismas, no hay norma, ley, fiscal o juez que impida que pensemos así, y lo vamos a seguir manteniendo

  8. Manuel Villar Ortega dice:

    ¡Ah!, por favor Juan, no se llama Megatín, ¡es Cahatín!, o Cagatín si quieres. Lo de Megatín es de los pijos e ignorantes que habitan ese lugar, le sabe a mierda, seguramente la que ellos esparcen por ese lugar.

  9. Armenteros dice:

    Es difícil, como dices Manuel, que a cierta edad se cambien los pensamientos y los principios, y algunos de éstos deberían estar más extendidos. En cuanto al nombre, aunque todos sabemos el origen, me temo que ya se ha consolidado la nueva nomenclatura, y será difícil que en unos años se recuerde la antigua de Cagatín.

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